No se asusten aquellos ,de mis pocos lectores, que jamas se hayan enfrentado a 55 minutos de música sin mas intervención que la de un de piano. No teman en absoluto aburrirse, si es necesario corran ese riesgo, probablemente no se arrepentirán. Es mas fácil de lo que pueda parecer el dejarse llevar por la maravillosa, espontánea y nada monótona música de esta mítica interpretación.
Cuenta la leyenda que el pianista de Allentown, al inicio de un concierto se sentó en su silla delante del piano sin una idea de lo que tocar y espero. Según dicen espero tanto que la gente empezo a mosquearse de verdad, y el esperó pues no estaba convencido de la manera que debia comenzar.
Hasta que uno de los mas cansados de entre el publico gritó enojado ¡re sostenido! y, agradeciendo previamente la sugerencia, comenzo a tocar improvisando desde aquella nota.